Boletín 2025-01, 10ª Época, Vol. II, No. 3
EDITORIAL
Respetables lectores:
En esta edición presentamos dos trabajos de gran relevancia para la reflexión jurídica contemporánea. En el primero, la Magistrada Natalia Téllez Torres Orozco expone cómo la reforma constitucional de 2015 y las leyes generales de 2016 transformaron el sistema anticorrupción en México al precisar las conductas sancionables, coordinar instituciones antes aisladas y establecer la distinción entre faltas administrativas no graves y graves, estas últimas en manos de un órgano jurisdiccional independiente para garantizar imparcialidad y calidad probatoria. La autora destaca que el modelo integra prevención, detección y sanción, y fortalece principios como la legalidad, honradez y debido proceso. Asimismo, resalta el papel de la Sala Especializada en Responsabilidades Administrativas del TFJA para crear criterios sólidos, revisar la calidad de las investigaciones y asegurar la reparación del daño cuando proceda. Aunque reconoce avances en integridad y previsibilidad, advierte la necesidad de consolidar capacidades institucionales, mejorar la coordinación con fiscalías y actualizar catálogos normativos para fortalecer la confianza pública.
El segundo trabajo, elaborado por la Lic. Sheila Jiménez Chaires, ofrece un análisis comparado sobre la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) en los procedimientos administrativos, destacando cómo países como Japón, Alemania y Rusia han construido marcos normativos que buscan equilibrar innovación y protección de derechos, mientras que en Iberoamérica los avances siguen siendo incipientes y, en la mayoría de los casos, limitados a herramientas de búsqueda o plataformas digitales. La autora subraya que, si bien la IA puede mejorar la eficiencia institucional y el acceso a la información, la decisión pública que afecta derechos continúa siendo un acto humano sustentado en ética, juicio y responsabilidad. Por ello, el desafío central es asegurar que la tecnología fortalezca la seguridad jurídica, el debido proceso y el interés público en nuestra región.
En conjunto, ambos trabajos permiten observar que la arquitectura anticorrupción mexicana y la incorporación responsable de la Inteligencia Artificial enfrentan desafíos comunes: garantizar la seguridad jurídica, fortalecer el debido proceso y asegurar que las decisiones públicas mantengan un núcleo profundamente humano. Mientras la reforma anticorrupción consolidó un modelo basado en tipologías claras, coordinación institucional y jurisdicción independiente, el estudio sobre IA muestra que la modernización tecnológica debe orientarse siempre a la protección de derechos y no a sustituir la ponderación ética de la autoridad. Ambos coinciden en que la transformación del Estado requiere capacidades técnicas y marcos normativos actualizados, pero, sobre todo, una convicción firme de que la integridad, la imparcialidad y el interés público dependen, en última instancia, de la responsabilidad humana al momento de decidir.
Dra. Nora Elizabeth Urby Genel
Secretaria Ejecutiva.
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